viernes, 25 de diciembre de 2015
Reventados
Por qué entraste? Hay un mundo tan grande y tanto más tuyo afuera. Este es mi metro cuadrado y quiero dormir con la ventana abierta sin ver sus siluetas entrando. Porque ahora puedo verlas, debe haber luna o debe estar amaneciendo, porque las veo. Una tras otra, entraron cuatro seguidas. Por qué, polilla? Estabas siguiendo a tu líder? Que ganas de que supieran que este no es su lugar y que van a morir de un zapatazo o de extranjerismo, pero que de todas maneras van a morir pronto. Que ganas de decirles que no entren y que ganas de que de repente lo entiendan todo y vuelen de vuelta a su lugar y fuera de mi metro cuadrado. Porque mi pieza es chica y ustedes son curiosas, lo recorren todo y tienen mala memoria así que se dan varias vueltas por los mismos lugares mientras yo trato de dormir y pienso en ustedes como las polillas culiás que suenan como pájaros y no me dejan dormir sintiendo la amenaza de que se me van a venir encima en cualquier momento. Y pasó que rompiste el pacto de no agresión, polilla, al venirte encima mío, chocar con mi almohada y ser lo primero que vi al abrir los ojos. Rompiste el pacto, polilla, y por eso te maté y maté a todas tus compañeras de polillismo, y por eso cerré la ventana aunque no quería hacerlo. Sé que no es culpa suya ser plaga y que ustedes ni lo saben, pero teníamos un pacto, polilla, y a mi me revienta que rompan los pactos como a ti te revientan los zapatazos.
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