Faltan 8 minutos para que empiece el día de mi cumpleaños y tengo pánico. Es como pánico escénico, porque por un lado están las ganas de pasar lo más piola posible, y por el otro el típico escandalo cumpleañero, la expectativa, ese qué sé yo.
Y es que todo sería taan fácil si a uno no le metieran en la cabeza que el cumpleaños es la mejor fecha del año y que es "tu día" y que todos tienen que tratarte como a la realeza, poco menos.
Los odio, quiero que sea un día normal. Ojalá con copete y amor, pero normal. Sin show, sin testamentos, sin preguntas imbéciles como: te sientes vieja? Cómo es tener x edad? O ese tipo de hueás prefabricadas que dan tanta paja.
No quiero, no quiero, no quiero.
Y no quiero dejar de tener 18.
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